
5 dic 2007
El socialismo científico (Versión Española): We'll give them rights, but not too many rights...

23 nov 2007
Estado lamentable de la investigación en Aragón: la explotación laboral en el 2007

En cuanto a la Universida de Zaragoza y al Gobierno de Aragón, en la última reunión de ABIJIA mantenía lo siguiente: « A la hora de redactar la convocatoria de las becas DGA, ha quedado patente el caso omiso que se hizo a nuestros avisos acerca de posibles “casos especiales” debido a la implantación de los programas master, y también el poco aprecio a nuestra proposición de colaborar a la redacción de estas convocatorias para evitar posibles “cagadas” como esta. Esto, al igual que la poca seriedad con que se tratan nuestras proposiciones por parte del Vicerrectorado de Investigación (que tras años de darnos la razón en todo no materializan absolutamente nada), ha terminado por colmar nuestra paciencia. ¡Que nosotros no perdemos parte de nuestro tiempo en reunirnos con toda esta gente para nada! Que sentimos que nos toman por el pito del sereno, y ya está bien. Hemos decidido que como medida vamos a mandar una carta a los medios, en forma de comunicado de prensa, en la cual se comente la poca seriedad con que se nos considera en la DGA, en la UZ, y también la poca implicación que demuestra el propio colectivo de investigadores ». Tampoco recibió ABIJIA contacto alguno por la denuncia de la “beca franquista” que creó su Vicerrectorado de Proyección Social.[i]
Respecto a la Institución Fernando el Católico, ni si quiera un Real Decreto como lo es el EPIF[ii] les ha impedido crear «una beca para la formación inicial en investigación destinada a titulados superiores universitarios mediante la realización de una tesis doctoral en la Universidad de Zaragoza» sin respetarlo en ningún momento. Se trata de una desobediencia tremenda de la legislación que conlleva la ausencia total de derechos laborales hacia la persona que la obtiene. Esto se debe a que sus investigadores no disponen de «relación laborar» alguna, tal y como lo transcriben dicha beca: «La concesión y disfrute de estas becas no implica relación contractual alguna entre los beneficiarios y la Institución "Fernando el Católico", ni de aquéllos con los centros a los que resulten temporalmente adscritos. Tampoco presuponen por parte de la institución receptora compromiso alguno en cuanto a la posterior incorporación del interesado a la plantilla de la misma».[iii] Además, dice, «El disfrute de una beca al amparo de esta convocatoria es incompatible con cualquier otra beca, así como con sueldos o salarios que impliquen vinculación contractual o estatutaria del interesado». Lo que en realidad significa para los interesados una prueba de fé, o una sentencia de muerte de toda posibilidad de cotización a la Seguridad Social durante tres años de su vida activa. ¿Tan caro han de pagar l@s investigador@s?
En el caso de la beca del IET, que tampoco cree que el EPIF le concierne, la redacción deja también claro que «se convoca una Beca de carácter predoctoral, dirigida a jóvenes investigadores». En cuanto a la implicación o no de una relación laboral el texto no dice nada en absoluto. Por lo tanto el becado, podría considerarlo como tal y reclamar cotización a la Seguridad Social y prestaciones por desempleo tras la expiración de la misma, ya que estaría obligado a « entregar una memoria final de la labor realizada».[iv] Para colmo, el presidente de la Diputación de Teruel y del IET, Ángel Gracia, destacó durante la presentación de estas ayudas que «las becas constituyen un “atractivo significativo para el mundo universitario” por el apoyo que suponen a la investigación académica».[v]
En cuanto a la Federación Aragonesa de Solidaridad, la situación es mucho peor en tanto en cuanto se dotan, de la manera más hipócrita posible, de códigos de conducta propios, olvidando algún que otro Estatuto de los Trabajadores o Estatutos de Personal Investigador en Formación. La beca que otorgan junto a la DGA y a la UZ, se publicó en junio de 2007. Dicha convocatoria evitaba acogerse al EPIF, dado que no era predoctoral como las anteriores, sino para un Diploma de Estudios Avanzados (DEA). Por supuesto, ni aún tratándose de una Federación que tiene como objetivo el Comercio Justo, consideraban que la persona que investigase debiera recibir Seguridad Social ni prestación social alguna. Esta es la cara más amarga de la «solidaridad», entre otras cosas porque ABIJIA se puso en contacto tras la convocatoria de 2006 para tratar de modificar estas situaciones y recibió el siguiente correo:
Estimad@s compañer@s de ABIJIA
Hemos recibido vuestro mail relativo a la convocatoria de la Beca de Investigación de Cooperación. La semana pasada no hubo nadie en la Oficina de la FAS, con lo cual el mail lo recibimos ayer lunes.
Dentro de la FAS de la Beca se encarga la Comisión de Educación y dentro de ella un grupo de trabajo.
Hemos reenviado vuestro mail a las personas miembro de dicho grupo, para que lo valoren y se pongan en contacto con vosotros a fin de resolver cualquier cuestión, duda... Al ser un grupo de trabajo los ritmos pueden ser algo más lentos, pero en breve se pondrán en contacto con vosotros.
Un saludo,
Estrelicia Izquierdo
Secretaría Técnica FAS[vi]
Nadie se puso en contacto con ABIJIA, es más, la convocatoria del 2007 tiene las mismas condiciones que las anteriores. Quizás «en breve» no sea más que una fórmula de cortesía vacía de contenido, aunque muy solidaria, eso no se puede negar… De nuevo, se investigará por la solidaridad y el desarrollo « sin que ello signifique la existencia de relación alguna de carácter laboral entre el becario y esa Federación, la Universidad de Zaragoza o el Gobierno de Aragón». Además se exigía haber «trabajado» como cooperante, lo que implica otro paro forzado en cuanto a las cotizaciones a la Seguridad Social se refiere.[vii]
Está claro que el único apoyo capaz de las instituciones aragonesas a la investigación y a sus jóvenes investigador@s se encuadran, exclusivamente, dentro en el orden crematístico, vulnerando todo tipo de derechos sociales que obliga la legislación vigente. Ni siquiera trabajar para una Federación de ONGD permite hacerlo en situaciones de justicia social y laboral. ¡No se trata de caridad sino de investigación!
Volviendo al principio del texto, queremos terminar con la importante declaración que suponen las palabras de Pedro Ruíz Torres, y que secundamos, quien decía que «no podemos estar totalmente bloqueados por los sistemas tradicionales, y en ese sentido esperemos que en algún momento no se dediquen sólo pequeñas ayudas a la investigación sino que realmente exista un plan para incorporar a estos jóvenes a puestos de responsabilidad como se merecen y que tengan una trayectoria profesional acorde con su capacidad y con su formación».[viii] Como esperanza nos queda la denuncia realizada por la inspección de trabajo de Salamanca contra un incumplimiento del EPIF que sienta un precedente contra la propia Administración. Esperanza que requiere que se denuncie centro por centro. La solución para que se tomen en serio estos asuntos pasa, desgraciadamente, por vía de los Tribunales. Y, desgraciadamente de nuevo, a ninguna de las grandes centrales sindicales, «los que constitucionalmente tienen esa potestad» en palabras de Félix García Lausín, les preocupa el asunto dada la persistencia del mismo. Este señor, a colación asesor del Gabinete de la Presidencia del Gobierno y ex-secretario general de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, trasmitió a la FJI que parecían un sindicato. La FJI señala que «muy curiosamente, es lo mismo que nos "reprochó" el secretario general de la federación de enseñanza de CCOO, en la reunión que mantuvimos el año pasado».
Aunque nadie parece hacer nada por acabar con esta « neoexclavitud del siglo XXI », ni sindicatos, ni administraciones, ni federaciones de solidaridad, sino que más bien se sirven y se lucran de y con ella, esperemos que este tipo de acciones divulgativas sirvan para medir la gravedad de la situación en nuestras sociedades « democráticas » y la necesidad radical de actuar para poner fin a semejante espectáculo tragicómico.
_________________________
[i] Ver la primera entrada del blog.
[ii] Estatuto de Personal Investigador en Formación. Real Decreto/2006, de 27 de enero.
[iii] Para la IFC véase el articulado completo de la convocatoria [BOPZ nº 251 de 2/11/2006].
[iv] Para el caso del IET véase http://3w.ieturolenses.org/Convenios/IET/Home.nsf/documento/becas.
[v] Diario de Teruel, Miércoles, 24 de mayo de 2006.
[vi] Correo fechado [Tue, 14 Mar 2006 19:23:50 +0100]
[vii] BOA, 11 de junio de 2007. 6º Beca de Investigación sobre Cooperación al Desarrollo.
[viii] El Periódico de Aragón, 27 de Septiembre de 2007. Artículo completo en: http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=353001
7 oct 2007
Censura y Universidad: una pasión incesante

Autor(es):Observatorio de la Investigación en Aragón [observatorio.aragon@gmail.com]
Recientemente, el premio Nobel de Literatura surafricano J.M. Coetzee publicó un ensayo titulado Contra la censura. Ensayos sobre la pasión por silenciar. En él analiza cómo esa pasión funciona pese al desmoronamiento de los aparatos estatales de censura oficiales más conocidos y, como consecuencia de la ruptura del consenso liberal en torno a la libertad de expresión.[i]
En España, oficialmente, terminó con el cambio de la dictadura consorte a la monarquía parlamentaria que hoy disfrutamos. Se plasmó así en la Constitución Española (Art. 20, 2): El ejercicio de estos derechos[ii] no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa. Sin embargo, y pese al discurso oficial, la censura sigue aún presente. Y, desgraciadamente, no preocupa a casi nadie en la comunidad investigadora. Como trabajadoras y trabajadores de la investigación en Aragón, nos gustaría aportar un análisis que nos permita a todas y todos comprender cómo es posible que la censura todavía siga haciendo acto de presencia en nuestra sociedad. Y cómo la Universidad (especialmente la de Zaragoza, pero podría tratarse de cualquiera del Estado español) ni se plantea apenas como acabar con ella, todo lo contrario, la potencia y la mantiene como costumbre.
Por supuesto, en la práctica investigadora actual, existe una diversificación de la censura que consiste en la autorregulación o autovigilancia del investigador, la autocensura. Ésta opera de manera individual, pero se transmite y se enseña en el sistema educativo y a través de los medios de comunicación y de socialización. Nuestro interés, sin embargo, se centra en denunciar la presencia de la censura más rudimentaria y describir como ésta persiste en nuestra democracia postfranquista.
En primer lugar, es difícil denunciar estos casos, así que una de las primeras razones de su práctica actual es la ausencia de control y persecución de la misma. Desde la Universidad de Zaragoza (UZ), no existe ningún organismo ni carpeta de vicerrector que se encargue de encauzar las acciones contra la censura en la Universidad y hacia sus miembros. Quizás la respuesta a esto sea que no exista censura como tal, pero, como integrantes de la comunidad investigadora, sabemos que esto no es así: conocemos casos de corrección con bolígrafo rojo –como en las mejores épocas del Gabinete de Enlace franquista– de textos encargados a miembros de la comunidad investigadora más precaria de la UZ, es decir l@s becari@s. Cambios en la terminología empleada –como ricos por más pudientes y su antónimo, pobres por más desfavorecidos–, tachado de referencias históricas consideradas como tabú –relacionada con períodos revolucionarios relativamente recientes– o la exigencia de inclusión forzada de una lista de los caídos por Dios y por España que compensase la consideración de la represión hacia defensores de la República, son casos presentes en los encargos que realizan instituciones como Ayuntamientos, Diputaciones y otras instituciones públicas a miembros de la comunidad universitaria.
Así, bajo el pretexto de una corrección lingüística, correctores que distan mucho de serlo y, casualidad, formados en la época franquista, aprovechan para pasar la vieja tijera en aras de una terminología objetiva o apta para la comprensión de todos sin levantar viejas heridas. Sin embargo, hace tiempo que se ha estudiado el papel político de la lingüística y sus más férreos censores, demostrando la relación entre lenguaje empleado e ideología educuda o censurada.[iii]
Aún así, existen otros factores que retroalimentan la persistencia de la censura en, sorprendentemente, muchos más trabajos o encargos de lo que sería deseable en un régimen democrático consolidado. La censura de terminología o aspectos concretos de una investigación se sigue ejerciendo por los condicionantes siguientes:
- Invisibilidad del mismo acto de censura dentro de la comunidad universitaria: como hemos comentado antes, la mera plasmación en texto constitucional ha hecho que la denuncia se reduzca a los tribunales de justicia ordinario, obligando con ello al denunciante a exponerse a todo un sistema que la sigue ejerciendo y del que depende económicamente. La ausencia de organismos que velen por la autonomía y libertad de la investigación dentro de los centros de educación superior culpabiliza doblemente al censurado, en caso de que opte por sacarlo a la luz y aporte nombres precisos, marginalizándolo y desamparándolo ya que se trata de una situación que, aparentemente, ha dejado de existir.
- Precariedad laboral absoluta que sitúa a la persona que investiga en una dependencia e indefensión respecto a la institución que realiza el encargo y que lo somete a una censura previa. Estos encargos, en muchas de las veces, son dirigidos por profesores universitarios –a los que no se les censura tan fácilmente–, pero sin embargo el trabajo de campo lo realizan becari@s que son los que tratan de manera más directa con la institución en cuestión o con la editorial que publicará el trabajo –sometida ésta, por entero, a los designios del pagador–. La remuneración de la persona que trabaja en precariedad, se realiza a posteriori. La mayoría de las veces, no existe ni siquiera un contrato escrito. Y, también a menudo, se paga pasado un tiempo excesivo desde la realización del mismo. Todos estos hechos ponen en riesgo la autonomía de la trabajadora o trabajador precario que investiga, al que es muy fácil censurar al antojo.
- Corrección de los trabajos de investigación por parte de personal sin conocimiento alguno de la disciplina: como políticos, presidentes de la institución, alcaldes, etc.[iv] Éstos son meros pagadores, y, en muchos casos, representantes democráticos de la sociedad. Aunque sus deseos de influir en la investigación encargada, bajo pretexto personal de evitar un cuestionamiento por aspectos de la misma investigación que ponga en peligro su reelección o su popularidad, hacen que acaben ejerciendo una cesura anticonstitucional sin reparo ni control alguno.
Así, desde el Observatorio de la Investigación en Aragón, exigimos que se pongan medidas eficientes que alejen estas tijeras que todavía siguen aplicándose silenciosamente en los trabajos de investigación. Creemos necesario una reforma completa del estatus laboral de estas personas que investigan en una precariedad laboral absoluta ¡cual trabajadoras y trabajadores sin contratos! Esta situación es aprovechada por el sector privado, pero, desgraciadamente, también por instituciones públicas como el Gobierno de Aragón, Diputaciones provinciales y Ayuntamientos aragoneses, entre otras administraciones, para controlar, censurar, vigilar y castigar como antaño. Para evitar que esto siga así, también es necesario contar con un organismo independiente que encauce los casos ocurridos dentro del más alto nivel de investigación. También, desearíamos que se hicieran públicos casos concretos, que se señalara a los censores en régimen democrático para que no sigan ocupando cargos de responsabilidad. Esto último, sin embargo, sólo puede ocurrir cuando el investigador o la investigadora se apartan de esas garras de águila de dependencia y sometimiento, algo que en raras ocasiones ocurre.
No solamente está en juego la investigación en sí, sino la integridad de la investigadora o del investigador. Como plantea J.M. Coetzee en nuestra prensa «en el plano individual, es más que probable que la lucha con el censor adquiera en la vida interior del escritor una importancia que como mínimo lo distraiga de su verdadera ocupación, y en el peor de los casos fascine e incluso pervierta su imaginación. En los testimonios personales de escritores que han actuado bajo censura encontramos descripciones elocuentes y desesperadas del modo en que la figura del censor es incorporada involuntariamente a la vida interior, psíquica, y trae consigo humillación, asco por uno mismo y vergüenza. En fantasías no deseadas de esta clase, se suele experimentar al censor como un parásito, un invasor patógeno del yo-cuerpo, al que se rechaza con intensidad visceral pero nunca se expulsa por completo».[v]
Estamos, por tanto, ante el caso de un aspecto que las instituciones y universidades democráticas han descuidado, en el mejor de los casos, o potenciado, allá cada cual de reflexionar sobre su finalidad última.
[i] No hace falta irse a los casos últimos de censura operados desde sociedades islámicas contra las viñetas de Mahoma o el libro Los versos satánicos y su autor, Salman Rushdie. En sociedades democráticas como EEUU hay escuelas que no enseñan la Teoría de Darwin y empresas como Yahoo que colaboran con la censura de activistas pro-derechos humanos chinos. En España, recientemente, contamos con los casos de de la revista El Jueves respecto al retrato satírico de la monarquía, entre otras.
[ii] a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
c) A la libertad de cátedra.
d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.
[iii] Noam CHOMSKY: Sobre política y lingüística, Anagrama, Barcelona, 1971.
[iv] Lo planteó hace mucho tiempo John Milton. Si hemos de tener censores competentes y profesionales, dice Milton, es preciso que sean personas "por encima de lo común, a un tiempo estudiosas, sabias y sensatas". Sin embargo, para esas personas estudiosas, sabias y sensatas "no puede haber oficio más tedioso y desagradable (...) que convertirse en perpetuo lector de libros no escogidos. (...) Viendo, pues, que los que ahora poseen el empleo (...) quieren librarse de él, y que (...) no es probable que nunca los suceda (...) ningún hombre de valía, (...) podemos prever fácilmente la clase de que podemos esperar en el futuro: o ignorantes, imperiosos y negligentes, o vilmente codiciosos." Es decir, que las personas que nos tocan como censores son las que menos falta nos hacen. (cfr. J.M. Coetzee: “La pasión por silenciar”, El País, 1 de abril de 2007).
[v] Ibidem.
17 sept 2007
Mensajes de apoyo
Contad con nuestro apoyo para vuestras iniciativas. De momento, publicaremos un link a vuestro site e incluiremos la sentencia sobre los criterios de evaluación, por ser importante en muchos casos (tenemos alguna denuncia sobre este tema).
Saludos!!!!
La Organización
11 sept 2007
Campaña de ABIJIA UNETE!!!!
16 ago 2007
INCUMPLIMIENTO DE ESTATUTOS
15 ago 2007
Estudiar el franquismo con los mismos derechos laborales (vamos, sin ellos): Nueva "proyeccion social" de la Universidad de Zaragoza
[1]http://moncayo.unizar.es/unizara/actividadesculturales.nsf/ActiPorRef/0444/07?OpenDocument
[2]Senet-Josa, Joan: «La lucha de los trabajadores científicos» en Triunfo, núm. 678, 24 de enero de 1976, p. 29.
[3]The European Charter of Researchers (2005/251/CE); http://europa.eu.int/eracareers/europeancharter
[4] REAL DECRETO 63/2006, de 27 de enero.
15 jul 2007
Nace el observatorio
Julio 2007